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SROI: una herramienta alternativa para medir el valor aportado

La necesidad y pertinencia de medir el valor creado y la rentabilidad de cualquier iniciativa, idea, proyecto u organización en su conjunto es algo compartido por todos. Podemos discutir los métodos para realizar el análisis, la calidad de la información para hacerlo y los indicadores con los que representarlo (el beneficio anual, el retorno sobre la inversión efectuada, el número de años que tardaremos en recuperarla, la tasa interna de rentabilidad del proyecto, el incremento del valor de la compañía…).

En los últimos años, ha existido un interés creciente por medir el impacto social, es decir, la totalidad del valor creado, el intangible que antes no sabíamos cómo. Este interés es más acusado alrededor de actividades con un trasfondo e impacto social intrínseco como la vivienda, la educación, la cooperación, los servicios sociales o la salud, pero es recomendable e incluso necesario para evaluar con rigor y con una perspectiva enriquecedora cualquier actividad.

A lo largo del tiempo se han utilizado diversos modelos de evaluación del impacto social, pero el SROI es el método que ha logrado el consenso y el mayor grado de utilización en el mundo. Nació en los años 90 a través de Jed Emerson en Harvard University, y tras su utilización hace relativamente pocos años por parte de la Agencia del Tercer Sector del Reino Unido de manera sistemática en la evaluación y el estudio de proyectos, ha logrado una difusión y utilización elevada globalmente.

En el fondo, el SROI es un cociente muy sencillo entre lo que logramos al realizar un proyecto y los recursos empleados. El elemento diferencial es que se objetiva, cuantifica y traduce a unidades monetarias los beneficios no directamente económicos de la actividad. Así, traducimos a euros y hacemos comprensible y comparable lo intangible de cada proyecto y organización. Esto nos permite conocer el verdadero impacto, demostrar el valor de una iniciativa, comprender la magnitud y las implicaciones de un proyecto en profundidad, gestionar mejor y comunicar de manera más efectiva.

El SROI es, por tanto, una herramienta clave para tomar decisiones en relación a inversiones, planificación, gestión y comunicación. ¿Lo hacemos o no? ¿Tendrá el impacto deseado? ¿Es lo que buscan los stakeholders de la organización? ¿Qué hacemos primero? ¿Qué proyectos priorizamos? ¿Qué puedo comunicar a la sociedad para que tome conciencia de la importancia de lo que hago? ¿Y a mis mecenas y financiadores? Éstas son algunas de las preguntas que podremos resolver como organización o gestores de proyectos en el ámbito de la salud gracias al SROI.

El SROI puede aplicarse de manera retrospectiva o prospectiva, lo que añade valor a su utilización y tiene implicaciones y beneficios añadidos por su sola aplicación, al ser una metodología participativa con inclusión de diferentes agentes de interés y de consenso.

El SROI exige una aplicación rigurosa por equipos conocedores de la metodología y de la actividad/sector concreto en el que se esté aplicando. Es una metodología social en la cual la observación y la experiencia son claves y sólo pueden ser aportadas desde el conocimiento profundo de ambos aspectos.

El SROI hoy es una tendencia asentándose. Mañana, una exigencia.

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