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Polimedicación y adherencia a los tratamientos, un problema de salud pública

El aumento de la esperanza de vida en España, actualmente en los 82 años, deriva en una ingesta cada vez mayor de medicamentos por parte de pacientes mayores. Mediante una gestión integrada se puede ofrecer un servicio más adecuado al paciente polimedicado y contribuir a la adherencia al tratamiento.

Los medicamentos por ellos mismos merecen siempre una atención especial. Sin embargo, en pacientes polimedicados existen condicionantes que se deben conocer, entender e integrar en el proceso farmacoterapéutico en cualquiera de sus fases o ámbitos. El número total de medicamentos prescritos y la edad de los pacientes ya nos indica que deberemos hacer un esfuerzo mayor para que la medicación que toman genere los resultados esperados.

Frecuentemente leemos titulares como “Las 10 claves para gestionar la polimedicación”, con afirmaciones o recomendaciones similares. Todas ellas enfocadas a aspectos técnicos inmediatos. No obstante, desde nuestra experiencia echamos de menos los condicionantes que faciliten un cambio.

En definitiva, la gestión del paciente polimedicado y la adherencia no es un trabajo fácil. De ser así ya estaría resuelto desde hace tiempo. Aunque la palabra gestión no guste a todo el mundo, si queremos actuar de forma adecuada, la gestión integrada es la única solución posible, pese a parecer muy elemental.

Estos son algunos de los factores condicionantes de una buena gestión del paciente polimedicado:

  • El ámbito sanitario. Es el espacio donde se producen todas las actividades médicas.
  • Las interrelaciones entre los diferentes profesionales y recursos. Se traduce en la forma de cooperar y comunicarse, donde la confianza mutua es imprescindible.
  • La actuación profesional. Basada en competencias: conocimientos, habilidades y actitudes. Se recomienda el uso de soportes documentales, sesiones de educación sanitaria, comunicación activa e incentivos.
  • La gestión de los procesos. Estos requieren un itinerario concreto basado en guías y procedimientos normalizados.
  • La implicación de los pacientes. Deben tener un papel activo en su curación y en la adherencia al tratamiento, confiados y comprometidos con el procedimiento.
  • Los recursos del sistema. El modelo organizativo se debe estructurar en procesos, fijarse unos objetivos concretos y evaluar continuamente los resultados, unos sistemas de información interconectados, la utilización de tecnologías de la comunicación, formación ligada a la acción, estratificación de pacientes y utilización de herramientas de predicción.

Si nos quedamos en la fase de análisis de lo que está ocurriendo, no solucionaremos nada. En cambio, si damos un paso más y gestionamos de forma integrada, podremos ofrecer resultados y aprender de la experiencia de unos y otros. Si utilizamos herramientas de predicción, podremos anticipar los problemas y prevenirlos de forma precoz.

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