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Pensando en el racionamiento

Para el National Health Service (NHS), el racionamiento ha sido una realidad siempre presente. Aún lo es más en el difícil momento actual, puesto que la sanidad está obligada a encontrar un correcto equilibrio entre garantizar una atención sanitaria para todos los ciudadanos y, al mismo tiempo, evitar las posibles consecuencias negativas de un uso abusivo o que sencillamente ponga en peligro el modelo y su sostenibilidad. Este racionamiento es de gran importancia, ya que la optimización de los recursos existentes no se refiere sólo al ámbito de la financiación. Por ejemplo, es necesario adoptar esta misma lógica ante las personas que necesitan un trasplante de órgano.

Rudolf Klein y Jo Maybin, especialistas en políticas sanitarias, abordan la realidad expuesta anteriormente y diferencian entre racionamiento causado por la negación (negativa a financiar determinados tratamientos) y racionamiento ocasionado por la selección (financiando sólo a ciertos particulares). Además, el paciente puede ser excluido a partir del racionamiento de la disuasión (a través de los obstáculos para el acceso) o el racionamiento a través de la desviación (siendo derivado a otra institución). También presentan los autores el racionamiento por la vía del retraso (que implica una mayor espera para los pacientes) y a través de la dilución (los servicios y programas no son suprimidos, pero sí desciende la calidad al contar con menos recursos). Ambos autores consideran oportuno, debido a la importancia de la cuestión abordada y a la existencia de argumentos de carácter ético, que las decisiones que se puedan adoptar sean públicas, pertinentes y sujetas a impugnación. Por ello, entienden que estos puntos deben ser regulados.

Convencionalmente, la noción de racionamiento se vincula al hecho de establecer prioridades. Esto implica soslayar una importante distinción (Klein et al, 1996). El establecimiento de prioridades se produce al tomarse decisiones sobre la asignación de recursos entre las reivindicaciones de los diferentes servicios o grupos de pacientes. Pero el concepto de racionamiento, en sentido estricto, describe el efecto de esas decisiones en los individuos. El debate sobre si debe primar la equidad o la eficacia está servido, y también entre si hay que usar argumentos sociales o más bien ligados a la relación entre coste y resultados. Ante eso, hay una exigencia a favor de la rendición de cuentas sobre el racionamiento, así como de la transparencia. En aras de la satisfacción de esta segunda, se mantiene que las decisiones sobre el establecimiento de prioridades deben ser explícitas. Lo cual no quita que se produzca un importante debate sobre si la razonabilidad puede ser defendida, con carácter posterior a la decisión, por los especialistas y, en segundo lugar, si debe haber una participación de los usuarios.

La opción del racionamiento implica contemplar la existencia de excepciones. Es decir, si las reglas relativas al racionamiento se aplican para la población en general y los enfermos en particular, si hay un caso concreto entre estos segundos que no deba atenerse a los límites establecidos, es necesario que esta sea una decisión justificada por factores clínicos y no sociales, que exista una imperiosa necesidad médica y que se pueda demostrar que el beneficio de este caso supera al estimado para los otros. Si de ello puede depender la supervivencia por un corto tiempo, este es otro factor a tener en cuenta.

A modo de conclusión, los autores advierten, en primer término, que la centralización o uniformización no es una solución mágica dada la heterogeneidad (y posibilidad de error) en los juicios médicos. También subrayan su preocupación ante un probable aumento del sutil pero preocupante racionamiento por la vía de la dilución, es decir, la pérdida en la calidad de los servicios al gozar estos de menos recursos. Además, aunque se considera lógico que la mayoría de las decisiones del día a día sobre racionamiento sean tomadas por doctores y personal de enfermería, según los autores, se necesita una mejor comprensión de la repercusión colectiva de las decisiones sobre cuidados para los pacientes individuales.

 


Referencia

Klein, R. y Maybin, J. Thinking about rationing. The King’s Fund. 2012 (acceso 10 de septiembre de 2012). Disponible en: www.kingsfund.org.uk/publications/rationing.html

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