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La Atención Domiciliaria en Europa: estructura actual y retos para el futuro

Las políticas y la regulación se han formulado pero necesitan ser totalmente implementadas. Desarrollar y expandir el sector de la atención domiciliaria en Europa será difícil en tiempos de duras restricciones financieras, y las soluciones no convencionales serán cada vez más necesarias para establecer puentes entre las necesidades crecientes y los limitados presupuestos.

En la Unión Europea, para cada persona mayor de 65 años hay cuatro con edad de trabajar. Sin embargo, en 2050, sólo habrá dos. La demanda de cuidados a largo plazo o continuados incrementará inevitablemente en las próximas décadas. Con ello, se registrará un incremento de la demanda de atención a domicilio.

A pesar de la importancia de esta tendencia, existe un hueco importante de información sobre este tema en Europa. En este volumen se intenta cubrir algunos de esos huecos, examinado la política y las estrategias europeas actuales en atención domiciliaria.

La evaluación de la atención domiciliaria en Europa comporta una serie de tópicos, incluyendo la relación entre servicios sociales y sistemas de prestación de cuidados de salud, los mecanismos de financiación prevalentes, la forma de pago a los proveedores, el impacto de la regulación gubernamental y el complejo papel de los prestadores de cuidados “informales”.

En el estudio EURHOMAP (Mapping Professional Home Care in Europe), realizado entre el 2008 y el 2010 por el Netherlands Institute for Health Services Research, en colaboración con varias instituciones e investigadores en diversos países y financiado por la Comisión Europea, se busca evaluar diversos aspectos de la Atención Domiciliaria en 31 países, y los resultados se presentan en el informe original.

Basado en varios estudios de caso, este informe presenta información descriptiva y comparable en varios aspectos de la organización, la financiación y la entrega de cuidados a domicilio en todo el continente. Es un documento que ayudará a enmarcar el debate que se acerca sobre la mejor forma de servir a los ciudadanos mayores, en un escenario en el que la población europea envejece.

De este estudio se han extraído informaciones descriptivas comparativas de gran utilidad para todos los involucrados en la prestación, planificación o financiación de cuidados de salud. No solo se abordan las estructuras formales existentes, sino también la realidad de los cuidados a domicilio, los fallos del sistema y las necesidades no cubiertas.

La atención domiciliaria tiene un significado e intención diferentes dependiendo del país, desde cuidados accesibles a quienes no tienen familiares hasta sistemas que cubren toda la población. Como consecuencia, existe una gran disparidad en las características del sistema, como en el rol de los profesionales en los cuidados domiciliarios, la elegibilidad de los servicios, las condiciones financieras, los mecanismos de regulación, etc. Este estudio se centra en los sistemas reglamentados, aunque las prestaciones informales existentes también han sido consideradas.

Tras una introducción a la atención domiciliaria y su entorno, incluyendo servicios sociales y sistemas de salud, así como desarrollos demográficos, se hace una revisión de la literatura existente. Luego se describen las opciones que los países europeos han elegido para orientar sus políticas de atención domiciliaria, incluyendo las responsabilidades asumidas por los gobiernos en esta área, la coherencia y regulación de su visión y cómo se controla el acceso a los servicios y la calidad asegurada. Una de las aportaciones es también la constatación de las diferencias en la gestión del proceso de cuidados, incluyendo la coordinación entre diferentes tipologías de servicios, la competencia entre proveedores y el mantenimiento de la calidad de los servicios en el ámbito operacional.

En otro volumen también disponible online se presentan de forma estructurada las descripciones del sector de la atención domiciliaria en cada uno de los 31 países estudiados.

El rol de los gobiernos en la atención domiciliaria no es algo evidente. Por un lado, están bajo presión para anticipar el futuro, desarrollando como mínimo una visión para la atención domiciliaria y emprender las medidas para direccionarla. Por otro lado, los sectores de sanidad y de políticas sociales de algunos países muestran una tendencia de retracción de los gobiernos, dejando más espacio a la iniciativa privada. Para la opinión publica, no obstante, el gobierno tiene un papel inequívoco en la prestación de cuidados. Los europeos, el 90% o más de los europeos opinan de que la atención domiciliaria e institucional deberá ser asumida por las autoridades públicas (TNS Opinion & Social, 2007).

Además del esperado incremento en la demanda y de las crecientes limitaciones en el sector de la asistencia domiciliaria, se espera que la disponibilidad de los trabajadores en atención domiciliaria sea un reto posible. Es un trabajo intensivo, y la cuestión es si hay suficiente personal calificado en lo que respecta al ratio entre población activa y población mayor que se espera en el futuro.

Esta escasez también se aplica a los prestadores informales, como es el caso de los familiares o voluntarios. En muchos países, la prestación informal se está volviendo cada vez más escasa, como resultado de la movilidad, urbanización y la creciente participación de la mujer en el mercado laboral. Existen diferentes posturas de los diferentes gobiernos respecto a la atención domiciliaria, concretamente, qué servicios se incluyen y se financian por cada gobierno, así como los diferentes modelos de pago de los mismos, los criterios de accesibilidad a estos mismos servicios, los principales retos de la situación actual y las tendencias del entorno y la política.

Los gobiernos con menos presupuesto, y el papel creciente del sector privado, pueden llevar a la necesidad de encontrar un nuevo balance entre la regulación, la eficiencia y la flexibilidad en la entrega de servicios. Aun así, algunos de los principios no deberían comprometerse. Las personas frágiles y dependientes necesitan ser protegidas contra quiebras de calidad y cuidados fuera de su alcance económico. Y, en general, debe fomentarse una mejor información al cliente, así como su participación en los cuidados que le son entregados.

Para encontrar las soluciones que podrán responder a estos desafíos, los lideres políticos y los planificadores de cuidados necesitaran buscar su inspiración más allá de los modelos típicos y de las buenas prácticas. Las descripciones en este informe son un punto de entrada a las ideas de otros países.

 


Referencia

Genet, N. Boerma, W. et al. Home Care across Europe. European Observatory on Health Systems and Policies, World Health Organization. 2012 [acceso: 16 de mayo de 2013]. Disponible en: www.euro.who.int/...

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