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La atención a la salud mental: el estado de la cuestión y estrategias europeas

Los trastornos mentales son uno de los mayores retos de la salud pública europea debido a su prevalencia, la carga de enfermedad y la discapacidad que generan.

Algunas de las medidas que se han planteado para mejorar la calidad de vida de los afectados son:

  • La potenciación de la atención primaria,
  • El aumento de efectividad y competencia en el tratamiento de los problemas de salud mental y
  • La lucha contra el estigma.

Veamos a continuación algunas cifras para comprender mejor la situación actual en Europa y cuales son las medidas que se deberían tomar.

Según la OMS, los trastornos mentales afectan a una cuarta parte de la población mundial: los más comunes son la ansiedad y la depresión. En ese sentido, la media europea de prevalencia de trastorno mental a lo largo de la vida es del 28,25% para las mujeres y del 21,61% para los hombres. Esas cifras se ven confirmadas por el número de personas que usan los servicios de atención sanitaria: en 2006, el 29,5% de los pacientes atendidos en la atención primaria de Cataluña sufrían un trastorno mental y el 10% acudieron específicamente por problemas de salud mental. Además de la ya mencionada diferencia por cuestiones de género, los trastornos mentales están condicionados por otros muchos factores. Entre ellos, la clase social (en Cataluña, el riesgo de trastorno mental de los niños de las clases más pobres es del 5,38%, mientras que el de las más ricas es del 2,58%) y la situación laboral (en 2012, la población ocupada de Cataluña que tenía probabilidad de sufrir un trastorno mental era del 8,2% mientras que la desempleada llegaba al 17,1%).

En cualquier caso, uno de los factores importantes que hay que tener en cuenta es la edad: debido a la edad en la que dubutan de las patologías psicóticas y los trastornos de personalidad, los trastornos mentales son la principal causa de larga discapacidad entre los adolescentes y adultos jóvenes. No es sino hasta los 30-35 años que la prevalencia del trastorno mental empieza a disminuir respecto a otras enfermedades y, a partir de los 50, el porcentaje de afectación de otras patologías como el cáncer, las enfermedades neurológicas o las enfermedades cardiovasculares pasa a un primer plano. Teniendo en cuenta que el número de personas que viven con algún tipo de discapacidad aumenta lógicamente con la edad, los trastornos mentales se posicionan en el primer puesto del ranking por lo menos hasta los 40 años. Eso se debe principalmente al hecho de que a partir de los 20 años los pacientes tienden a dejar de tratarse, al alto grado de morbilidad de las personas con algún trastorno mental (el 46% de ellas tienen otras enfermedades crónicas) y a la alta tasa de mortalidad. Sufrir un trastorno mental no sólo incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y respiratorias (y a tener, por lo general, una peor salud física), sino que también incide en una mayor tasa de mortalidad prematura y en un mayor índice de suicidio. La esperanza de vida de una persona con un trastorno mental es 20 años menor para los hombres y 15 para las mujeres respecto a individuos sin problemas de salud mental.

Respecto al suicidio, todos los indicadores muestran que tiene relación con la situación socioeconómica. Hasta el año 2007, la tasa de suicidio en Europa tendía a decrecer pero a partir de entonces, cuando la crisis hizo acto de presencia, empezó a aumentar progresivamente. Otro dato significativo son las hospitalizaciones por intento de suicidio: en 2006 hubo en Cataluña 12,5 ingresos de hombres y 22,9 de mujeres por cada 100.000 habitantes de entre 45 a 64 años por un intento de suicidio; desde entonces, la ratio fue aumentando hasta llegar a los 21,6 hombres y 33,8 mujeres en el año 2012. Por otro lado, en los últimos diez años también se ha notado un descenso del consumo de drogas (alcohol, cannabis y cocaína) entre la población de 15-29 años, y probablemente la crisis es un factor importante para explicar ese fenómeno. En relación con la situación económica, los incrementos en la aparición de algunos trastornos mentales se han relacionado con las dificultades ara el pago de las deudas y las hipotecas.

Algunas de las soluciones para mejorar la salud mental en tiempo de crisis son: fomentar los programas activos de acceso al trabajo y de apoyo a la familia, controlar el precio y la accesibilidad del alcohol, reforzar la atención primaria de personas con riesgo a sufrir un trastorno mental y establecer ayudas para saldar las deudas.

Los trastornos mentales son la condición crónica más extendida en Europa y se prevé que en 2030 la depresión se sitúe como la primera causa de discapacidad mundial (en los próximos decenios los costes mundiales de los trastornos mentales serán superiores al cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias juntos). Actualmente, en Cataluña, los trastornos mentales consumen un 9,3% del gasto del Departamento de Salud, sólo superado por las enfermedades del aparato circulatorio (12%), las enfermedades del sistema nervioso (10,6%) y las neoplasias (10,1%). Además de esos datos, hay que tener en cuenta que las personas que sufren un trastorno mental y otras condiciones crónicas generan más gasto que las que sufren únicamente condiciones crónicas a nivel físico, y que el tratamiento de dichas enfermedades tiene unos costes indirectos elevados. De hecho, en 2006 la depresión consumió el 0,38% del PIB de Cataluña: los costes directos (como los medicamentos o la atención primaria) ocuparon el 21% de esa cifra mientras que los indirectos (como las incapacidades permanentes o la incapacidad laboral temporal) ocuparon el 79% restante.

Frente a este espectacular reto, en Europa hace tiempo que se está luchando para cambiar de modelo de atención a los problemas de salud mental. Eso se puede apreciar en el número de camas de hospitalización de salud mental que había en 1980 y en el número actual, mucho menor que antaño. Por aquel entonces se daba mucha más importancia a la hospitalización mientras que hoy día se quiere incidir más en la atención integrada (gráfico presupuesto SDJ 1990-2010). En ese sentido, en 2005 la OMS publicó el Mental Health Action Plan for Europe, donde se detallaban los objetivos y los mecanismos para abordar el tratamiento de la salud mental en Europa.

En 2013 se acordó en Turquía el nuevo plan 2013-2020, entre otras cosas para conseguir que los servicios de atención de salud mental sean más accesibles para los ciudadanos.

Actualmente:

  • Menos de la mitad de las personas que sufren un trastorno mental en Europa reciben tratamiento.
  • Un 10% de ellas lo reciben de forma inadecuada

Así pues, mejorar la salud mental de la población, OMS Europa recomienda avanzar en acciones de mejora que tengan en cuenta los siguientes grandes ejes estratégicos:

  1. Diseñar acciones dirigidas a la prevención de los trastornos y las adicciones, y a potenciar la salud mental positiva en los entornos comunitarios (especialmente, la protección de la salud mental en la etapa perinatal y la primera infancia)
  2. Reforzar la atención primaria, integrando en ella la atención a la salud mental y las adicciones en un primer nivel
  3. Mejorar la salud mental del entorno laboral
  4. Mejorar la salud mental de las personas mayores
  5. Prevenir mejor el suicidio
  6. Garantizar los derechos de las personas que sufren un trastorno mental así como los de sus familiares (empoderamiento de los pacientes, igualdad de oportunidades en acceder a vivienda y empleo)
  7. Lucha contra el estigma
  8. Ofrecer servicios accesibles y asequibles, una atención equitativa y de calidad
  9. Integrar el sistema de salud, estableciendo una mejor colaboración interdepartamental
  10. Promover una mejor gobernanza en los sistemas de atención.

 

Ponencia de Josep Ramos, profesional de psiquatría, en el Campus Antares Consulting 2015.

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