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La aceleración de la tecnología como motor de cambio de la sanidad

El mundo está cambiando, pero ¿qué representan realmente los avances tecnológicos de los últimos años para la sanidad? Para dar respuesta a esta pregunta, analizamos aquellas nuevas tecnologías que más pueden afectar la sanidad a escala global.

Autores: Oscar Día, Lluís Triquell.

Nuevos avances científicos y tecnológicos aparecen en la prensa cada día: desde la tecnología wearable a la realidad virtual, desde el Big Data a la secuenciación del genoma humano. Desarrolladores, investigadores y emprendedores de todo el mundo están trabajando en paralelo para desarrollar lo mejor que la tecnología puede ofrecernos, y nosotros restamos a la expectativa. Mientras tanto, van surgiendo listas con aquello que nos depara el futuro, iniciativa a la que se ha sumado el Parlamento Europeo. Nosotros las hemos analizado y hemos seleccionado aquellos avances que van a tener un impacto directo en la sanidad y el bienestar de las personas: 

  1. Internet de las Cosas (IoT, de las siglas en inglés): Así es como se conoce a los sensores que, conectados a todos nuestros dispositivos, harán que nuestra casa se convierta en “inteligente”. Eso significa, por ejemplo, que las luces se apagarán si no hay nadie en la habitación. Su aplicación médica será todavía más rompedora, y podría proporcionar una respuesta automática en caso de una parada cardíaca o de una caída.



  2. Big Data: Lo que busca hacer el Big Data es recolectar información sobre lo que ocurre en todo momento y en todo lugar para que sea más fácil extraer conclusiones. El impacto en salud será inmenso: disponer de todos los datos de salud mundiales permitirá encontrar la causa a enfermedades como el cáncer, y así, desarrollar una cura.
  3. Realidad virtual (VR) y realidad aumentada: La primera supondría un cambio crucial en la forma en que se educan los cirujanos, mientras que la segunda sirve ya de ayuda simultánea durante las intervenciones. Una primera muestra de lo que se puede conseguir con la realidad aumentada son las Google Glass, que se usaron por primera vez en una cirugía en 2013.



  4. Inteligencia Artificial: Todavía nos encontramos lejos del tiempo en que los ordenadores sean tan inteligentes como los humanos, pero es hacia donde nos dirigimos. En IBM han desarrollado el IBM Watson, cuyo impacto en la sanidad puede ser monumental. IBM Watson es un ordenador capaz de responder preguntas, extraer información clave y vínculos a partir de datos fragmentados. Esto permitiría, a la larga, llevar a cabo diagnósticos rápidos de todo tipo de enfermedades.
  5. Impresión 3D: En el futuro, las aplicaciones de la impresión 3D podrían ser muchas: desde imprimir tejidos orgánicos (lo que permitiría reemplazar órganos sin la necesidad de un donante), a crear modelos de tumores para practicar operaciones (cosa que ya se ha hecho) o férulas inteligentes. La impresión 3D permitiría incluso imprimir medicamentos, y es que la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos ya ha dado luz verde a la primera pastilla impresa en fábrica, lo que permitiría a la larga que el paciente se imprimiera su propia medicación.



  6. Tecnología wearable: Los wearables son todos aquellos dispositivos que se pueden llevar puestos (zapatos, brazaletes, relojes…) que recogen información sobre nuestra actividad o nuestras constantes vitales. Los wearables son una fuente esencial del Big Data, y conectados al IoT permitirán un control total de nuestros dispositivos. La tecnología wearable también nos permite un mayor autocontrol de nuestra salud, sea porque podemos controlar nuestra presión arterial o nuestro ritmo cardíaco, porque nos ayuda a detectar el riesgo de padecer un ataque al corazón, o porque directamente, nos trata una herida.
  7. Drones y robótico: La automatización y rapidez de los drones los convierte en una herramienta clave para responder a emergencias: sea ayuda humanitaria (respuesta a desastres naturales, por ejemplo, enviando sangre donde se necesite) o emergencias puntuales, como el caso del “dron ambulancia” que atiende a una persona que ha sufrido un ataque al corazón. 

Este cuadro muestra el papel que juegan profesionales y ciudadanos en la aplicación y adaptación de estas tecnologías. Para que las nuevas tecnologías puedan utilizarse en el futuro, se necesita que tanto los profesionales como los pacientes cambien de hábito y se acostumbren a emplear estas tecnologías para usos médicos.

Sin embargo, no hay suficiente con que se desarrollen nuevas tecnologías, sino que deben aplicarse de forma efectiva a nuestro modelo sanitario. ¿De qué sirven todos esos avances si no tienen una aplicación real y efectiva en nuestra vida diaria? En otras palabras, la tecnología se está acelerando de un modo exponencial, pero los cambios no se están aplicando a la misma velocidad a nuestra sociedad y a nuestro sistema de salud: esta separación entre tecnología y cambio, este gap, es lo que se conoce como la ley de Martec.  Llegados a este punto, un cambio de modelo de negocio y organizativo es inevitable, especialmente en un sector donde puede tener un impacto tan grande como en el sanitario. Y este es, en definitiva, el mayor cambio que nos pueden traer las nuevas tecnologías: un nuevo modelo asistencial, capaz de adaptarse al cambio, más efectivo y más eficiente que nunca.

 

Fuentes:

Diamandis P. The World in 2025: 8 Predictions for the Next 10 Years. SingularityHUB. Mayo 2015. Disponible en: http://singularityhub.com/2015/05/11/the-world-in-2025-8-predictions-for-the-next-10-years/

European Parliamentary Research Service. Ten tecnologies which could change our lives: Potential impacts and policy implications. European Parliament. Enero 2016. Disponible en: http://www.europarl.europa.eu/EPRS/EPRS_IDAN_527417_ten_trends_to_change_your_life.pdf 

 

La imagen de la cabecera es una fotografía realizada a unos modelos de un tumor impresos en 3D, durante una cirugía en el Hospital Sant Joan de Déu.

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