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El bioemprendedor y el consultor/mentor: rol y actividades durante la fase de arranque de la start-up

Por Josep Lluís Falcó (jfalco@antares-consulting.com). Senior Manager de la Unidad de Bioindustrias y Farmacia de Antares Consulting.

MARCO CONCEPTUAL

Si examinamos la tipología de proyectos que pueden dar lugar a empresas start-up que se generan en nuestro entorno, nos encontramos con:

  • Empresas de reciente creación o incluso en fase pre-constitutiva.
  • Formadas por 2-4 personas.
  • Casi siempre el investigador es el alma mater.
  • Muchas veces puede haber una OTRI (Organización de Transferencia de los Resultados de la Investigación) detrás del proyecto.
  • El personal no tiene capacidad de business.
  • Muchas veces sin un CEO capacitado o inexistente.
  • La empresa no es solvente.

En numerosas ocasiones, un investigador de una Universidad o de un Hospital, que lleva dedicando muchos años de su carrera investigadora a un proyecto determinado, decide crear una start-up o una spin-off.

El principal objetivo de este investigador es conseguir fondos de origen privado para poder seguir financiando su proyecto de investigación. De forma secundaria, también quiere ver cómo su proyecto puede desarrollarse en un marco empresarial, para que algún día pueda salir al mercado en forma de nuevo fármaco, biológico, medical device, kit de diagnóstico, nutracéutico, cosmético, etc.

Para el investigador, este objetivo secundario debería ser en sí mismo el único y principal objetivo que le animara a crear la empresa.

Si examinamos el equipo que está involucrado en la creación de la nueva empresa, seguramente veremos entre 2 y 4 personas, sin capacidad ni habilidades en business. Si vamos un poco más allá, casi nunca encontraremos en dicho equipo una persona capaz de asumir el rol de CEO (Chief Executive Officer) de la empresa.

El investigador debe dejarse asesorar por la correspondiente OTRI de su Hospital o Universidad, aunque en muchos casos las OTRI no van más allá de la solicitud de financiación pública para dichos proyectos.

Por lo tanto, el equipo emprendedor necesita ayuda externa para dar forma a su proyecto empresarial e iniciar la búsqueda de financiación privada que constituya la primera y necesaria Ampliación de Capital y de esta manera iniciar las actividades de la empresa.

Más información sobre el rol del consultor/mentor con el Bioemprendedor.

CONCLUSIONES

Aunque el equipo emprendedor es muy potente a nivel técnico, existen importantes carencias que ponen en valor el rol del consultor o mentor en el proceso de arranque de la empresa.

Desde la concepción del modelo de negocio, hasta la realización del Plan de Negocio, pasando por el estudio del mercado potencial, los competidores, la propiedad industrial, la estrategia regulatoria y el plan de desarrollo, el plan financiero y finalmente la negociación de un buen acuerdo de transferencia de tecnología.

Es de especial relevancia la necesidad de una persona full-time que pueda asumir las riendas de la empresa, y que en muchas ocasiones no está previamente identificada, siendo el consultor quien puede ayudar a encontrarla.

Finalmente, ya con el proyecto empresarial bien definido, una buena estrategia de financiación público-privada y una buena estrategia de negociación son vitales para el cierre de la primera ronda de financiación privada, que constituye el arranque real del proyecto empresarial.

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