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El análisis de la eficiencia en la utilización de bloques quirúrgicos

Todo lo citado anteriormente hace que el bloque quirúrgico en la práctica constituya una organización con vida propia dentro del hospital, y que necesite de un seguimiento y monitorización adaptados a la complejidad que representa.

Recientemente la Agència d’Informació, Avaluació i Qualitat en Salut ha publicado un informe 1 para medir la eficiencia en la utilización de bloques quirúrgicos, centrándose en un número muy limitado de indicadores y una serie de variables de estratificación para facilitar su interpretación. El resultado de dicho informe aporta una reflexión muy valiosa para llevar a cabo benchmark entre bloques quirúrgicos y obtener una visión rápida y global de un bloque determinado pero, ¿son suficientes los indicadores aportados para evaluar la eficiencia de un bloque quirúrgico? Veamos los indicadores propuestos por el informe:

 

  1. Tiempo medio de utilización de quirófanos
  2. Tiempo de rotación medio entre pacientes en los quirófanos
  3. Tiempo agendado medio para quirófanos
  4. Índice de ocupación bruto de bloques quirúrgicos en intervenciones programadas
  5. Índice de ocupación neto de bloques quirúrgicos en intervenciones programadas

Los tres primeros indicadores se centran en el análisis de tiempos medios; el indicador 1 es fundamental para la planificación y programación de la actividad quirúrgica, y necesario para la obtención del indicador 3, asimismo puede ser utilizado para analizar la eficiencia de los profesionales si se analiza a nivel de procedimiento y si se compara con otros cirujanos. No obstante, de manera general no da una buena idea, por sí mismo, de la eficiencia de un quirófano. A nuestro entender, los tiempos de “no utilización” de los quirófanos son un mejor indicador para cuantificar las posibles deficiencias de un bloque y actuar para su mejora, como es el caso del indicador 2.

Un indicador que puede dar también una información valiosa de la utilización del quirófano es el tiempo de desbordamiento -tiempo de utilización del quirófano más allá del programa previsto-, por su impacto en la organización y la gestión de los recursos.

Además de los tiempos del proceso en el quirófano, creemos que también es importante obtener información de los tiempos del proceso preoperatorio –como por ejemplo el tiempo de espera para programar una intervención (indicador clave para medir la accesibilidad), o las primeras intervenciones comenzadas tardíamente –y postoperatorio– como por ejemplo los tiempos relacionados con la recuperación post-anestésica y la salida del paciente-. Así pues, el análisis de los flujos de pacientes sería un elemento imprescindible para tener una visión más completa de la eficiencia de los bloques.

Los indicadores 4 y 5 son efectivamente ampliamente utilizados para medir la eficiencia de los bloques, y pueden ser enriquecidos si se consideran los comentarios realizados para los primeros indicadores. No obstante, ambos indicadores no tienen en cuenta la capacidad instalada, sino la agendada. A nuestro entender, tener en cuenta las horas posibles de actividad en base a nuestra capacidad instalada es clave para tener una visión más realista y para determinar nuestro potencial de crecimiento.

A modo de ejemplo, en Francia la Mission Nationale d’Expertise et d’Audits Hospitaliers ha definido una convención de horas de apertura diarias de los quirófanos, en concreto 10, para poder hacer un benchmark más realista, definiendo indicadores específicos para ello. Sin ir más lejos, el Ministerio de Sanidad y Política Social propone2 que “un objetivo razonable para la utilización de los quirófanos programados podría ser de, por lo menos, 10 horas todos los días laborables y 7 horas los viernes, lo que permitiría una utilización de 47 horas por quirófano y semana”.

Así pues, como conclusión creemos que el trabajo realizado por la Agència d’Informació, Avaluació i Qualitat en Salut es una excelente base para analizar la eficiencia de los bloques quirúrgicos, pero a su vez entendemos que no considera algunos indicadores que a nuestro entender aportan una más amplia visión de su eficiencia.

Finalmente, creemos que para tener una visión mayor para la gestión de un bloque quirúrgico es necesario medir otras dimensiones como, sin ánimo de ser exhaustivos, las siguientes:

  • Los resultados que obtenemos, en términos de calidad, eficiencia clínica y seguridad del paciente.
  • La evolución de la actividad en general, y de la ambulatoria en particular.
  • La productividad de los profesionales.
  • La relación con los clientes y los proveedores.
  • Los costes.
  • La calidad percibida por los usuarios.

___________________

1 www.gencat.cat/salut/depsan/units/aatrm/pdf/eficiencia_bloques_quirurgicos_pnc_aiaqs2011.pdf

2 www.msc.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/docs/BQ.pdf [acceso: 7 de diciembre de 2011]

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